lunes, 1 de octubre de 2012

Yo acredito, tú acreditas, 

vosotros acreditáis 


Hace un año cuando empezaba a ver qué quería hacer de mi vida, ingresé a los sitios de muchas universidades en el extranjero. Cada vez que ingresaba en línea me maravillaba por todo lo que ofrecían. Claro, todo lo que ofrecían era directamente proporcional a su precio. Fue por eso que no me quedó más opción que buscar en las universidades de mi país Guatemala. Busqué la carrera que más se acoplaba a lo que quería (cinematografía) y comencé a investigar. Estuve decidiendo entre dos universidades. Pero la Universidad Rafael Landívar tenía algo que las demás no. Había un área que especificaba que la carrera de Ciencias de la Comunicación tenía acreditación a nivel internacional. Esto ayudó a que tomara mi decisión final.

Primero, comencemos por entender qué significa que una carrera esté acreditada a nivel internacional. De acuerdo con Acreditaciones URL en el sitio oficial de la Universidad Rafael Landívar el proceso de acreditación se lleva a cabo por organismos internacionales cuya tarea es evaluar la calidad de servicio que da una universidad para luego atestiguar que su calidad está a la altura del mercado internacional.  La acreditación busca mejorar de manera continua la calidad de educación que se nos brinda. Se introducen nuevos cambios a la carrera (como cambio de pensum, por ejemplo) y se busca la manera de reforzar las fortalezas.

Imagen tomada de www.url.edu.gt

Entonces, como estudiantes. ¿Qué beneficios nos trae? El principal beneficio que nos trae a los estudiantes de Ciencias de la Comunicación es el estar a la vanguardia y la constante capacitación de nuestros catedráticos. Un error muy grande que una universidad puede cometer es asumir que como las cosas que han venido haciendo han salido bien, deben quedarse estancados en esas tácticas y estrategias. En una carrera que forma comunicólogos se debe estar siempre alerta a los cambios tecnológicos. Esto quiere decir que nos ofrecen calidad en nuestra educación. Y qué mejor, nos dice que al graduarnos vamos a tener la capacidad de estar a la altura de otros comunicólogos del extranjero. 

Pero no termina allí. Al graduarnos, tenemos la ventaja que podemos sacar una maestría en el extranjero. Ya que cuenta como si nos hubiéramos graduado en alguna universidad del país que estemos visitando. Por ejemplo, en el caso de la Universidad Rafael Landívar,  quienes están encargados de acreditar la carrera de Ciencias de la Comunicación es la entidad mexicana CONAC (Colegio Nacional de Actuarios, A.C.). Ellos se especializan en acreditar licenciaturas en comunicación en diversos países. Y nosotros como estudiantes landivarianos tenemos la dicha de estar en proceso de acreditación por una entidad tan respetada y reconocida.

Entonces, volviendo a mi caso de estudios frustrados en el extranjero, por ser parte de la comunidad Landívar tengo la ventaja que tendré el título de Licenciado en Ciencias de la Comunicación y en mi currículum estará que la carrera en mi universidad está acreditada a nivel internacional. Lo que me facilita el proceso de aplicar a maestrías y cursos fuera de mi país. Incluso, para pedir trabajo si en todo caso viviera fuera de Guatemala.

Realmente es una dicha que la carrera esté en proceso de acreditación. Es algo que mejora la calidad de nuestra educación, forma mejores educadores y le trae prestigio a la universidad.




Consejo de Acreditación de la Comunicación A.C. 
México. 






Fuentes




domingo, 9 de septiembre de 2012

11 de septiembre de 2001 ¿Cómo hubiese sido la cobertura a través de las redes sociales?


En lo personal, reviso Facebook y Twitter todos los días. Cuando suena la alarma de mi celular, lo primero que hago es meterme a las redes sociales para ver qué notificaciones nuevas tengo. También reviso BBM y Whatsapp. 

Considero que los smartphones (teléfonos inteligentes) han venido a revolucionar la manera de comunicarnos. Los famosos mensajitos de texto ahora son cada vez menos frecuentes y existen maneras gratuitas de poderse comunicar con amigos y familiares. Constantemente sabemos dónde se encuentran, qué están haciendo y con quiénes se encuentran. Lo postean en Twitter, suben una foto a Facebook, su estado de BBM nos lo indica o te lo cuentan por Whatsapp. Tener un smartphone nos permite estar más conectados con el resto del mundo. 

Ahora imaginemos que esta tecnología hubiese existido el 11 de septiembre de 2001, el día del ataque terrorista más grande del mundo. El día que el World Trade Center fue impactado por dos aviones comerciales y más de tres mil personas perdieron la vida. Lo primero hubieran sido tuits y estados en Facebook alertando lo que estaba sucediendo. Las personas que estaban cerca, hubieran sacado sus smartphones y hubieran comenzado a grabar videos en HD para subirlos a Facebook y Youtube. Existirían videos de las personas que estaban dentro del World Trade Center. Tuits de las personas clamando por ayuda, pidiendo Retweet para que todos se enteraran. Lo más seguro es que se hubiera vuelto Trending Topic mundial. Facebook hubiera estado bombardeado por personas compartiendo fotografías de las Torres Gemelas cayendo, etc, etc, etc. 

Aparte del gran impacto que hubiera tenido en las redes sociales y el caos que esto hubiera traído, imaginemos estar sentados en nuestra oficina y recibir un mensaje por Whatsapp de un ser querido despidiéndose porque no tiene otra escapatoria más que morir quemado o lanzarse del edificio. Hubieran existido cadenas de BBM de personas diciéndole adiós a sus seres queridos. Tuits de despedida. Estados de Facebook de lo más tristes que podemos imaginar. 

Muchas veces tomamos por sentado el gran poder de las redes sociales, porque usualmente las usamos para quejarnos de algo con lo que no estamos de acuerdo, para tirarle indirectas a la persona que nos gusta, tirarle indirectas a la persona que nos cae mal. Pero no nos damos cuenta que las redes sociales tienen el poder de cambiar la perspectiva de un acontecimiento. Ya que estoy seguro que la tragedia del 11 de septiembre, hubiese sido emocional y psicológicamente más trágica de lo que fue si las redes sociales existido en ese entonces.